¿Que son los Grupos de Consumo Consciente?

El gesto de hacer una compra no es una acción sin significado, un hecho privado que concierne solo el consumidor, sus gustos, sus deseos y su billetera. Este puede tener un fuerte significado, económico y político. Tomar conciencia de este poder permite construir una estrategia hacia la transformación de las políticas de abastecimiento, producción y distribución que permitan establecer relaciones de justicia y equidad entre las relaciones de las empresas privadas, comunitarias y el sector público. En cuanto consumidores con objetivos sociales, tenemos que apropiarnos de la capacidad de elegir los productos.

El consumidor, desarrollando una conciencia crítica, adquiere entonces un gran poder y precisamente porque las grandes empresas tienen miedo de este poder intentan dominar nuestra voluntad gastando millones de dólares en publicidad y marketing. Por eso necesitamos re-apropiarnos de nuestra voluntad y re-evaluar el poder que tenemos en nuestras manos. Un poder que considerado singularmente es seguramente pequeño, pero multiplicado por millones de personas puede condicionar e implicar el sistema entero.

Frente al poder de las multinacionales agroalimentarias que condicionan las costumbres de los consumidores, nos asalta una sensación de impotencia y soledad. Muchas veces nos parece difícil salir de los canales de distribución tradicionales, siempre más fuertes, para asumir elecciones autónomas. En realidad existen alternativas que nos permiten salir del aislamiento y construir una relación más directa entre el consumidor y el productor: una de estas alternativas son los Grupos de Compras Solidarios, expresión de la necesidad individual de socializar las elecciones críticas hechas en la vida cotidiana. Esta experiencia nace de la conciencia que es posible condicionar las empresas de distribución comportándose en manera colectiva y poniéndose objetivos estratégicos.

Los Grupos de Compras Solidarias (GCS) son grupos de compras, organizados espontáneamente, que parten desde un enfoque critico al consumo y que quieren aplicar los principios de equidad, solidaridad y sostenibilidad a sus propias compras y de esta manera ejercer incidencia política y social. Las motivaciones que unen estos grupos son:

 

1) Desarrollar y practicar el consumo critico

2) Desarrollar y crear solidaridad y conciencia

3) Socializar

4) La unión hace la fuerza  

 

Los principios de equidad y solidaridad se extienden entonces a los miembros de los GCS, a los productores y trabajadores y al respeto del medio ambiente.

Detrás de un acto de compra hay una acción de respeto por los derechos humanos y medioambientales, respetando los ciclos de cosecha de la naturaleza y apoyando a las familias de pequeños productores locales, quienes aún a pesar del olvido estatal, y las dificultades que tienen en sus territorios no solo para que se les permita cultivar sino para que se les respete un derecho esencial como la vida misma, luchan cotidianamente por no ser aplastados para los grandes actores del sistema agroalimentario. Este apoyo consiente en evitar la intermediación injusta de personas y empresas que, apropiándose de la información de los precios de venta al consumidor y compra al productor, establecen márgenes de ganancia descomunales frente al papel que cumplen dentro del sistema. El resultado final es la organización y control de ese poder por parte de los consumidores, para empezar a favorecer a las familias campesinas, indígenas y afro descendientes, sus grupos asociativos, y pequeñas cooperativas.

En el Comité de Integración SALSA hemos aprendido a lo largo de estos años que ello no es posible sin la construcción de lazos de confianza entre los productores, los consumidores y los intermediarios dispuestos a llevar a cabo su función de una manera justa y en condiciones de transparencia de la información. Por lo cual creemos que es importante que los momentos y espacios donde se establezcan relaciones de mercado sean también el espacio para crear intercambios y formaciones reciprocas, el intercambio activo entre consumidores de un GCS y productores.

Uniéndose, los consumidores pueden bajar el precio y aumentar la disponibilidad de productos limpios, éticos u orgánicos – productos muchas veces limitados en su comercialización para el precio y la escasa capacidad distributiva, permitiendo una reducción de los tiempos necesarios para hacer las compras – gracias a las ventajas organizativas – y apoyando la cultura y los cultivos locales. Porque los productos locales se acompañan a cultivos y culturas tradicionales del propio lugar, y los dos corren el riesgo de desparecer por causa de la uniformización promovida para el mercado global. Comer productos tradicionales es una manera de prolongar sus vidas y proteger la biodiversidad, además que conservar un mundo de sabores, recetas y tradiciones.